viernes, 7 de mayo de 2010

Salón de reunión del Club de Leones en Villa Bosch




Jueves 6 de mayo de 2010

Minutos después de las 19 hs. el señor intendente del Partido de Tres de Febrero, Hugo Omar Curto, comenzó a exponer su proyecto de "Cemento" para la estación de Villa Bosch. La escasa concurrencia de vecinos, a pesar de que se invitó a todos, dejó en claro que la figura del intendente ha desilusionado demasiado seguido al pueblo de Villa Bosch. El Club de Leones no dio el marco que esperaban, a pesar de que la invitación había sido extendida a todos los vecinos. La primera medida democrática de los hombres del intendente fue echar a Eduardo Rauch y a Juan Romero del salón, aduciendo que no estaban invitados. Una vez fuera, quien dijo ser el presidente del Club de Leones les dijo que había habido un error y que Curto quería que participasen de la reunión.

Volvieron para encontrarse con el proyecto que desde hacía un par de semanas le estaban mostrando a los vecinos del barrio, en las paredes del muro y en el grupo de facebook. Una mujer, de nombre Marta, se ocupó de colgar el proyecto oficial detrás del escritorio en donde se encontraba el intendente hablando. Luego se encargó de comentar lo que se iba a hacer en la estación y en el predio que va desde la calle General Hornos hasta la calle Panamá.

Mientras Curto tuvo la palabra se encargó de hablar mal de la asamblea de vecinos y de acusarlos constantemente. En un momento y cuando un vecino le preguntó cuando se iba a tirar el muro, el intendente muy suelto de cuerpo dijo: “¿Para qué tirarlo? Vieron como hacen en la capital, que han cerrado las plazas por seguridad… bueno, aquí vamos a hacer lo mismo y le vamos a poner un horario de apertura y otro de cierre”

El murmullo de descontento no se hizo esperar y ésto descolocó al intendente, que comenzó a perder la prestancia del principio del monólogo. Luego y cuando mencionó que tenía en su poder 4000 firmas de vecinos que estaban apoyando el proyecto que presentaba en ese momento, un vecino mayor le hizo saber que esas firmas habían sido recolectadas para otro fin y no para lo que el intendente decía. Llamativamente las personas que habían recolectado esas firmas y que juraron, ante la asamblea de vecinos de Villa Bosch; que lo único que se le había entregado al intendente eran fotocopias sin valor legal alguno, no abrieron la boca, y tampoco la abrieron cuando Hugo Omar Curto le dijo al vecino que las planillas con las firmas eran los originales, mostrándolas a todo el mundo. Hasta ese momento y de las aproximadamente ochenta personas que había en el salón, cuarenta eran hombres del intendente que aplaudían cada punto en el discurso, una treintena escuchaba atentamente lo que se decía con respecto al predio y los diez restantes eran policías de civil. Cada vez les quedaba más claro, a los vecinos que se habían acercado hasta allí y con buena predisposición para escuchar, que los integrantes de la asamblea de Villa Bosch no eran los que les habían mentido, como aseguraba a cada rato el intendente. Ante una pregunta que intentó formular Eduardo Rauch, la reacción de Curto no se hizo esperar y comenzó a agredirlo: “A vos no te voy a contestar, vos sos el que vino a tirarme piedras a mi casa y además no sos de acá… vos sos de Palomar”

Ante la incomprensible carga de agresión en las palabras del intendente, Juan Romero se acercó al lugar en donde estaba y le dijo que él sí era de Villa Bosch y que lo había visto jugar, cuando era chico, en la cancha de Yaya, a media cuadra de su casa y que a él sí podía contestarle... si era condicio sine qua non para habilitarlo a hablar, la procedencia. Aprovechó Romero para decirle que no era verdad que jamás se habían acercado a la municipalidad a mostrar el descontento, ya que hacía una semana que Ciorciari les había prometido recibirlos, por quinta vez, para cotejar el proyecto de los vecinos con el municipal, y que no había cumplido. Y que fundamentalmente nadie había marchado aquel día, 9 de marzo, a tirarle piedras a su casa; que había sido un invento de uno de los periodistas del barrio y que participó el día en el que se decidió, por unanimidad, el itinerario de la marcha. La mitad de este párrafo fue oído por muy pocas personas, ya que el griterío impidió que se siguiese hablando normalmente. Luego de ese momento de tensión todo volvió a la normalidad y luego de unos minutos más de charla- debate con algunos vecinos, una persona del público y allegado a Curto, invitó a finalizar la “audiencia pública”, sabiendo que el intendente no había hecho más que darle la razón a la protesta de la asamblea de Villa Bosch. Los asesores del intendente cometieron un error imperdonable, para los abultados sueldos que deben embolsar todos los meses: LE CONFIRMARON AL PUEBLO DE VILLA BOSCH QUE LA ASAMBLEA DE VECINOS AUTOCONVOCADOS LES ESTABAN DICIENDO LA VERDAD.

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